Escrito

Carta al viento

Por Mayra Carrera
Twitter: @Advanita

Cuando niño, yo jamás tuve superhéroes de televisión, mis superhéroes eran de carne y hueso. Y los tenía conmigo, eran tres: papá, mamá y mi abuela. Cuando grande también siempre admiré a cada uno de ellos por su manera tan sobresaliente de superación, eran de carne y hueso como yo y además portábamos el mismo ADN, aunque hoy mi abuela ya no es más residente de este mundo, se que en aquel lugar —en cualquiera que esté— sigue siendo la misma persona increíble. Solo yo la conocí desde esta perspectiva, la manera en la que yo percibo las cosas es lo que la vuelve tan única, ¿sabes? Todo ser humano, al morir un familiar, o un amigo, mencionan la misma frase trillada de siempre: “Mi amiga o mi papá era una persona increíble”, así haya sido un terrorista o asesino serial. Hoy, en un día cualquiera, en un día sin compromisos de nada, fuera de mi rutina absorbente, me puse a pensar en lo breve que es la vida para el ser humano; es absolutamente nada, no tienes oportunidad prácticamente de disfrutar la vida en su máxima plenitud, estamos tan envueltos en el sistema capitalista que nos exprime y nos absorbe, que nos olvidamos de las verdaderas cosas que hacen feliz al ser humano.

Vivir.

Hoy en día nacimos para morir, simplemente eso, sin más ni menos, y la vida no se trata de esto, no se trata de entregar tus mejores años a tu trabajo, ni de luchar sin descanso por tus seres queridos. Lamentablemente el 99.99% de la población es víctima de este síndrome, el síndrome de la rutina; estoy seguro de que tú al leer esto te sientes identificado conmigo, o varios, o todos. Si tuviera la oportunidad de volver a nacer y me dieran a elegir cómo y dónde nacer, sin duda volvería elegir la misma ubicación geográfica y del mismo árbol genealógico, pero esta vez sería distinto: esta vez valoraría más mi vida, mi espacio, mis padres, mis abuelos. Les diría sin descanso todos esos sentimientos que usualmente me guardé.

Y sofoqué debajo de mi almohada.

En esta corta vida que yo he llevado, he tenido la dicha de poder tener una probadita de la buena vida, y no me refiero al dinero ni a los lujos, me refiero a que he sido un hombre valiente y le he dicho sin pensarlo dos veces mis sentimientos a las personas, familiares o amigos, no es justo ni para ti ni para el resto que te guardes algo, ya sea un comentario o un sentimiento, es necesario compartirlo, puede ese comentario o sentimiento cambiar la vida de los demás de una manera radical, además de decir lo que siento también he sido muy afortunado en poder viajar y conocer distintas ubicaciones de este mundo, desde desiertos con dunas hasta las montañas más altas y heladas del fin del mundo; hablo de Alaska, ese lugar donde yo siempre me encuentro conmigo mismo, es en la soledad y con ella cuando reflexiono y valoro todo de mí o a las personas que me rodean, es con la soledad cuando yo me doy cuenta si estoy bien o estoy mal, es en la soledad cuando yo abro mis ojos; es con la soledad donde me doy cuenta que el dinero es polvo, y el polvo es libertad. «La verdad os hará libres», escuché alguna vez, y estoy seguro de que sí. ¿Por qué vivir una vida atada a compromisos cuando uno puede vivir una vida comprometido con uno mismo?

Estas letras que estás leyendo pueden ser el final de mi historia pero el principio de la tuya. En realidad no existe un método o una fórmula que te diga cómo debes vivir la vida; para unos la vida es darla por su patria, para otros es darla por su familia y para otros solo es para ellos mismos. Creo en la filosofía de vida solitaria; alguna vez en mi loca mente pensé “solo nací, solo me quedo, solo me muero”, pero no puedo vivir pensado de ese modo tan deprimente, simplemente es una vida para disfrutar uno mismo, sin reglas de terceros hacia ti, uno sabe lo que es bueno y es malo, uno debe saber respetar y saber hasta dónde llegar; yo solo quiero llegar a conocer la felicidad, un amor verdadero.

¿Cómo es el amor verdadero?

Nadie lo sabe aún.

Junté polvo con mis dos manos, abrí mis dedos y el polvo se desvaneció. Es por eso que creo que el polvo es libertad.

Ahora soy polvo.

Ahora es que soy libre.

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