Escrito

¿Qué debo aprender?

Por Camilo Villanueva
Twitter: @LetraSilenciosa

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The Truth About Emotional Honesty, , imagen tomada de la red

Más de una vez me he formulado la misma pregunta y no encuentro una respuesta generalizada, sabiendo que todo varía: las personas, sus pensamientos, emociones y experiencias; y que el acierto es relativo.

He escrito centenares de poemas y ensayos reflexivos que por fragmentos me logran mostrar una cara amable de la vida; aquello que nos levanta y podemos construir con esperanza. Pero afuera todo es distinto, ¿sabes? Intentas caminar con firmeza pero las calles tienen grietas, saludas con una sonrisa y te cruzas con alguien desalentado que solo quiere desplazar su frustración, los árboles no dan los suficientes frutos, la música te ayuda a escapar pero por unos cuantos minutos, el transporte se tarda por algún accidente en la vía principal y, cuando llegas a la meta, traes tanto miedo de que el destino ─o llámalo como quieras─ te sorprenda por la espalda.

Nos hemos engañado en muchas cosas: 1) el amor y las amistades sí se acaban, 2) tener sexo no es ser promiscuo, 3) no tener sexo no te hace distinto sino de opinión respetable, 4) el dinero sí es importante (rodeado de quienes amas y aquello que te saca una sonrisa, claro), 5) el sufrimiento es inevitable, 6) trabajar no es solo sentarse ocho horas en un escritorio, 7) un título no te hace profesional, 8) enamorarse no te cataloga como anticuado, 9) el arte debe ser valorado y 10) tus creencias son tan importantes como el tiempo.

No estoy promoviendo la infelicidad ni el desaliento, tampoco estoy en contra de lo que me rodea, pero es claro que pretendemos hablar de ser felices ocultando con toneladas de arena la realidad, aquello que vivimos segundo a segundo en el trabajo, la universidad o el ambiente que frecuentamos; y la mayoría de las películas nos enseñan una vida sin vida, donde los protagonistas obtienen lo que esperaron alguna vez tener y allí finaliza la historia. Y sí, creo firmemente en el hecho de conseguir todo aquello que te propongas ─porque lo he conseguido más de una vez─ pero nadie nos habla de lo que ocurre en el camino.

El objetivo de todas estas letras sueltas es mostrarme sincero ante la vida para recibir con honestidad lo que merezco. Entender que sí, duele decirle adiós a un familiar que ha fallecido y a un amor que te traicionó; duele tener que fingir que todo marcha bien cuando en realidad solo quieres correr sobre un campo mientras el viento te golpea tan fuerte como llevándose todo lo que te afecta; y lo más difícil: aceptarte roto.

Para ello, he frecuentado libros y profesionales, sin embargo, sigo sin entender por qué se empeñan en hacernos seguir una línea que no nos corresponde, lidiando con el hecho de sostener sobre nuestras espaldas el cansancio de la monotonía y de años de esperar que lo mejor llegue.

Entonces, entendí que no solo debemos cambiar los pensamientos negativos por positivos, porque si fuese así de sencillo todos estaríamos en un trono de mentiras; es más bien aceptar las situaciones que llegan, perdonar a quienes se han ido e irse de los lugares que no te hacen bien; amar lo que haces y hacer lo que amas; escribir más, leer más, respetar la opinión y el criterio ajeno, valorar las personas que te escuchan porque cada día son menos los que están dispuestos, construir puentes que te lleven a la realización de tus sueños, viajar frecuentemente, conocer nuevas culturas, fortalecer el amor propio, aceptarte y reconocerte como el único lugar del que no puedes irte, levantarte de las caídas ─sin importar qué tan enterrado estés─, saber que el cambio empieza desde aquí adentro y recordar que todo, por más doloroso e imposible que parezca, pasa.

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